
Una vez más, he tenido la suerte de poder abrir la puerta del lugar donde se van almacenando las bolsas con comida para la campaña del Banco de alimentos.
Es bonito ver las caritas de los niños pequeños, que vienen acompañados por sus padres, y cargan con la bolsa de comida, llenos de ilusión. A veces la bolsa casi es más grande que ellos, pero la cargan un ratito contentos porque se sienten así fuertes como los mayores. Sí, es bonito ver también a los padres siguiendo los pasos de los pequeños, orgullosos de ellos y de su deseo de compartir.
Una de las madres que ha venido hoy, traía la bolsa en su mochila y al sacarla me ha comentado: “Vamos trayendo poco a poco, porque venimos desde Basurto y no podemos traer mucho peso”. “Bueno, hoy ya es el último día, así que no tendrás que traer más peso”, le he dicho. “No me importa traer peso porque yo me siento afortunada: tengo trabajo, tengo de todo”, ha sido su respuesta.
También niños y niñas más mayores, traen contentos su bolsa y miran con asombro cómo se van juntando muchas bolsas gracias a la generosidad de todos, y al verlo, un chico de 5º decía asombrado: “¡cómo se van a poner!”
Otros años, me gustaba fotografiar sus caras, sus gestos, la alegría que produce ver como el local se va llenando de bolsas que harán posible una nueva Navidad para los necesitados de nuestra ciudad. Pero hoy, recordaba que este curso estamos trabajando la interioridad, y al contemplar a la gente que iba viniendo y sus gestos de solidaridad me preguntaba: ¿cómo fotografiar el corazón? ¿Cómo recoger ese sentimiento que lleva a los padres y a los niños a compartir un poco de lo que tienen con quienes no tienen? ¿Cómo plasmar en una instantánea la dicha de dar? ¿Cómo fotografiar el gozo que produce hacer algo por los demás?
Y…. como otros años, llegó la furgoneta del Banco de alimentos de Bizkaia, con dos voluntarios para ayudar a cargarla. Los de Bachiller que tenían Educación física, fueron los encargados de llenarla. Xabi, el maisu que les acompañaba, al ver todo lo que había que llevar, exclamaba contento: “Yo creo que este año hay más! Fue muy bonito ver a los chicos y chicas de 1º Bachiller A, con su patines y su sonrisa contagiosa, llevando las bolsas desde la sala en la que se apilaban hasta la furgoneta Por eso, podemos decir que este año, a pesar de la crisis, la solidaridad ha ido “sobre ruedas”.
Desde aquí, gracias a todos de todo corazón. 
Eskerrik asko, bihotz bihotzez.
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